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    El primer monumento ecuestre cumple 160 años

    Este miércoles, el Monumento ecuestre al General San Martín, emplazado en la Plaza homónima, en el barrio de Retiro, cumple 160 años. Fue el primer monumento ecuestre en Buenos Aires, realizado por el escultor francés, Louis Daumás.

    Como es de público conocimiento, el General San Martín fue el Libertador de Argentina, Chile y Perú y por ello, es considerado el Padre de la Patria, merecedor de todos los honores.

    La República del Perú fue la primera que le ofrendó en vida una estatua, ha glorificado dignamente su memoria y ha atendido generosamente a sus descendientes.

    Chile, durante parte de su destierro lo consideró como el generalísimo de su ejército, abonándole el sueldo que nuestra patria no se creía en el deber de darle y erigiendo una escultura para inmortalizar su memoria.

    Monumento a San MartinBuenos Aires también le ofrendó una escultura ecuestre, realizada con el bronce de los cañones que acompañaron al héroe en las luchas por la Independencia, para perpetuar dignamente el recuerdo de sus proezas. El monumento situado en la Plaza que lleva su nombre, ha sido un importante homenaje que el pueblo argentino quiso brindarle, aunque lo cierto es que dicho monumento ya lo había encargado Chile al escultor Louis Daumás y enterado de eso, el Gobierno argentino se adelantó y encargó el nuestro al mismo escultor.

    La escultura ya estaba moldeada en Chile y tiene algunas diferencias con la nuestra. Aquí el escultor optó por representar a San Martín con su brazo derecho extendido, señalando hacia la Cordillera y la cola del caballo flamea con el viento. En el monumento chileno, San Martín sostiene la bandera del país y la cola del caballo, está unida al plinto, dándole otro punto de apoyo, porque Chile es una zona donde hay movimientos telúricos.

    La escultura ecuestre tiene 3,5 metros de alto y 3,5 toneladas de peso y llegó a Buenos Aires el 13 de abril de 1862, aunque fue inaugurada el 13 de julio de ese año, sobre un pedestal de mármol blanco.

    Otro homenaje al General San Martín, en Buenos Aires, fue cuando se cumplió el centenario de su natalicio, el 25 de febrero de 1878, designándose a la Plaza en la que se encuentra el monumento con el nombre Plaza Libertador General San Martín. Hasta ese momento se la conocía como Campo de Marte (Dios de la Guerra), debido a que ese fue el lugar donde San Martín creó el Regimiento de Granaderos a Caballo, preparándolos para luchar por la Independencia.

    En 1880 se creó una comisión que se ocupó de repatriar sus restos de San Martín, desde Boulogne Sur Mer- Francia, donde había fallecido el 17 de agosto de 1850, a los efectos de cumplir con la última voluntad del prócer, que era descansar en la Catedral Metropolitana. Se mandó construir un Mausoleo, en el que se lo ubicó, cuando su cuerpo llegó a Buenos Aires (1882), previo paso por la Plaza, para luego ser acompañado por un cortejo que se desplazó por la calle Florida, mientras desde los balcones le arrojaban pétalos de flores que caían sobre el féretro, hasta llegar a su última morada.

    Monumento a San MartinPara el centenario de la Revolución de Mayo (1910), el escultor alemán, Gustavo Eberlein se encargó de embellecer el pedestal del monumento, que solo contaba con la escultura ecuestre, enalteciendo la figura del Libertador y honrando a los Ejércitos de la Independencia. Se construyó un imponente pedestal, recubierto en granito sueco y se incorporaron esculturas, placas y emblemas, realizados en bronce fundido.

    En sus extremos se destacan cuatro grupos escultóricos muy importantes:

    La Partida: Un joven soldado con su uniforme de campaña y sus armas, tomado de la mano de un civil, en actitud de avance. Sus rostros se ven felices por ir a defender a la patria. El joven civil levanta su gorro despidiéndose de sus seres queridos.

    La Batalla: es el más dramático. Dos soldados, uno vencido por la muerte yaciendo sobre la rodilla de su compañero, quien ha vencido a la muerte y lleva en alto nuestra bandera.

    La Gloria: Representada por la victoria alada que se acerca al vencedor con la corona de laureles que adornará su cabeza. A sus pies, una canasta rota con los frutos del triunfo.

    El Regreso: El vencedor es recibido por su esposa, que le entrega la palma del triunfo. Ella, vestida acorde a la época (moda imperio), delicados zapatos con tacón y adorno de moño y a los pies del soldado, ramas de laureles de la gloria.

    Asimismo, una imponente escultura de Marte, Dios de la Guerra, se ubicó en el frente del monumento, debajo de la escultura ecuestre. Se aprecia su figura, semidesnuda, con atributos guerreros, espada y casco. La espada en actitud de descanso envuelta en los laureles de la gloria. Su pierna izquierda mantiene cautivo a un cóndor, rey de las altas cumbres, simbolizando la superioridad del guerrero y el ave se muestra tensa, con las alas extendidas y sus garras abiertas. La mano izquierda del guerrero eleva los laureles del triunfo.

    En los laterales del basamento se colocaron placas que recrean las distintas batallas que recuerdan y honran las luchas por la Independencia.


    Susana Espósito - Publicada el Miércoles 13/07/22 - 5047 caracteres