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    Discépolo, un visionario "vivo en el recuerdo"

    El miércoles se cumplen 69 años del fallecimiento de Enrique Santos Discépolo. El poeta, escritor, dramaturgo, actor y autor de emblemáticos tangos, falleció el 23 de diciembre de 1951, a los 50 años.

    Enrique Santos DiscepoloFue autor de Cambalache, un tango cuya letra sigue estando tan vigente, porque habla de situaciones que aún hoy siguen ocurriendo. También podemos citar: Yira...Yira, Cafetín de buenos Aires, Uno, y muchos tangos más que han sido fabulosas narraciones costumbristas de otros tiempos.

    De ideología peronista, algunos de los que lo conocieron decían que sufría un fuerte conflicto de ambivalencia frente al peronismo, que sentía en su aspecto popular pero rechazaba en algunas de sus acciones”.

    Desde los estudios de la radio, identificó con el apodo de "Mordisquito" a los que consideraba "carneros" de la oligarquía o cipayos, combatiéndolos activamente.

    Tania, quien fue su mujer, contaba que Discépolo admitía la censura previa y habitualmente le entregaba al Secretario de Prensa y Difusión, Raúl Apol, una copia del libreto que iba a leer el día siguiente para que se lo aprobara. Su participación en ese programa y la defensa del peronismo le trajo el odio de muchos, al punto de comprarle todas las entradas de sus espectáculos a fin de que cuando saliese a escena viera el teatro vacío. Estos hechos de gente a la que consideraba amiga lo llenó de profunda tristeza, lo cual sumado al cáncer que padecía precipitó su fallecimiento en 1951.

    Fue amigo de Eva Duarte y hay una anécdota que cuenta que en 1943, el poeta, delgado y cabizbajo descendió de un automóvil y enfiló, como todos los días, hacia la puerta ancha de radio Belgrano. Por ahí ingresaban las primeras figuras; el resto lo hacía por una puerta más pequeña que se ubicaba al costado. En aquellos tiempos, en la radio sonaban sus tangos que la gente cantaba por las esquinas.

    De pronto, una mujer joven y atractiva quiso entrar con él. Al verla, el portero la detuvo: "No, la señorita no". El poeta, sin conocer a la muchacha, se volvió y le dijo al portero: "La señora viene conmigo y entra por acá". El poeta era Enrique Santos Discépolo y la rubia sonriente y decidida era una tal Eva Duarte. Ese fue el día en que se conocieron y el tiempo los uniría en una amistad que duró hasta el final de sus vidas.

    Cuentan que años después de aquel episodio, Evita pidió a sus ayudantes que llamaran a Discépolo, lo quería conocer. "Ese hombre es un señor", dijo. Así comenzaba la relación entre el poeta y la futura primera dama. Se hicieron íntimos amigos. Con Perón se habían conocido aparentemente en Chile, años antes.

    Discépolo visitaba a Evita asiduamente y en sus últimos años, compartieron confidencias y la desgracia de padecer una misma enfermedad. Evita sabía que Discépolo, como ella, se estaba muriendo. En su caso su deceso se produjo el 26 de julio de 1952, apenas siete meses después del adiós de Discepolín. Muchos dicen que el poeta falleció de tristeza. A su velorio, rehuído como la peste por los antiperonistas que lo odiaban, llegó una corona de Evita con una frase más que elocuente: “Hasta Pronto”. La pusieron junto a otra mandada por las bataclanas del cabaret Marabú.

    Uno de los pocos amigos fieles fue el actor Osvaldo Miranda que estuvo a su lado cuando cansado de vivir, cansado del olvido y la incomprensión Discépolo dejó la vida terrenal cerca de la medianoche del domingo 23 de Diciembre de 1951 sentado frente a la ventana de su departamento de Callao 765.


    Susana Espósito - Publicada el Miércoles 23/12/20 - 3499 caracteres