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Recordando a Benito Quinquela MartínQuinquela Martín ha sido un pintor y uno de los vecinos más queridos de La Boca. El domingo 28 de enero se cumplen 41 años de su fallecimiento, pero él permanece vivo en el recuerdo, en sus pinturas tan coloridas del puerto, en su Museo y la escuela que donara, al igual que el Instituto odontológico, el lactario y tanto más, como una muestra de agradecimiento al barrio en el que vivió y murió.
A los 14 años comenzó a trabajar en la carbonería de su padrastro, en Irala al 1500, mientras concurría a una modesta academia nocturna de dibujo del barrio de la Boca. Hizo cursos de pintura y comenzó a hacer retratos para la gente del barrio hasta decidir dedicarse a pintar temas portuarios. Quinquela comenzó a pintar sus cuadros con imágenes del puerto en el baño del primer piso de la carbonería. El había abandonado la escuela, cuando estaba cursando segundo grado, para ayudar a su familia descargando carbón de los barcos, por unos pocos pesos. Su primera obra fue un retrato de un señor en un café, lo pintó y lo cambió por un café con medialunas. Para realizar sus pinturas, no utilizaba pinceles, utilizaba una especie de cuchara a manera de espátula, que cargaba con grandes cantidades de óleo. Su temática siempre fue el puerto. También pintó numerosos murales y cerámicas de grandes dimensiones en edificios públicos, oficiales y en instituciones privadas. En 1938 inauguró el Museo de Bellas Artes de la Boca en el mismo edificio donde tenía su taller y su vivienda. Cuando comenzó a ganar dinero, compró para sus padres una casa en la calle Magallanes 885/89. El presidente Marcelo T. de Alvear le dio la oportunidad de exponer en el Jockey Club y le abrió las puertas de Europa.
Alrededor de trescientas, fueron las personas a las que Quinquela les rindió homenaje a lo largo de esos encuentros. Entre los que la recibieron figuran Charles Chaplin (en su nombre la recibió su hija Geraldine), Tita Merello, Raúl Soldi, Francisco Canaro, César Amadori, el doctor Raúl Matera y muchos otros. Quinquela murió en el 28 de Enero de 1977 y él mismo había pintado su féretro con motivos de barquitos, pintados de colores verdes, naranjas y celestes porque él decía que si había vivido entre colores también quería morir con ellos. El cajón estuvo 18 años listo, en la cochería de Federico Cichero. Los restos de Quinquela descansan en el cementerio de Chacarita. Susana Espósito - Publicada el Viernes 26/01/18 - 3118 caracteres |