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¿Celulares en las aulas y el "método Shakespeare"?Desde hace tiempo surgió la inquietud de algunos padres y docentes acerca del uso de los celulares en las aulas. Muchos están de acuerdo en prohibirlos, pero otros no. ¿Debería aplicarse el "metodo Hamlet"?
El Dilema de Hamlet era:
El "No Ser" (La Muerte) significaba morir o suicidarse para acabar con el sufrimiento. Hamlet compara la muerte con el sueño que pone fin a los dolores del alma. El miedo a lo desconocido: Hamlet no se quita la vida porque teme a lo que hay después de la muerte. Llama al más allá "ese país desconocido de cuyos límites ningún viajero retorna", un temor que paraliza la voluntad humana y nos obliga a soportar los males terrenales. Ante ésto podemos decir que el dilema de los tiempos que vivimos, se lo plantean las familias y los docentes, debido al uso de la telefonía celular, masificado y cada vez más utilizado por niños de corta edad. No hay límite, pasan muchas horas hipnotizados por el móvil, jugando, haciéndose selfies, enviando mensajes, recibiéndolos, viendo videos, etc y han perdido la capacidad de realizar otro tipo de actividades, tanto o más entretenidas, enriquecedoras, de socialización real y NO a través de imágenes o mensajes. Pero lo peor es que ni siquiera abandonan el celular en el tiempo en que deben estar en las escuelas y prestando atención a lo que se les enseña y deben aprender. ¿Quiénes fallan, las familias o los docentes que lo permiten? Aquí no se trata de la obra Hamlet, no es elegir la vida o la muerte ni el temor a lo desconocido. Tampoco se trata de usar o no el celular, sí es importante darse cuenta que todo tiene un límite. Usarlo en momentos libres y no temer a lo desconocido, como Hamlet. Vale la pena experimentar lo desconocido, pero debemos ser los adultos los que enseñemos que salir a un parque, visitar un museo, practicar un deporte, leer un libro, incentivarles alguna habilidad: pintar, modelar con distintos materiales, aprender a ejecutar algún instrumento musical, baile o juegos como el ajedrez u otros. Hay muchas actividades que enriquecen y no los deja estancados en un sillón, arruinándose la vista, la columna, haciéndose sedentarios, estando expuestos a ciertos peligros. El exclusivo uso de un celular hace que pierdan la capacidad de imaginar, crear y es fundamental que no pierdan la curiosidad, que tengan interés por preguntar y aprender, pero los adultos también deben predicar con el ejemplo y largar sus celulares, que se han convertido en una extensión de sus manos y ni siquiera prestan atención a los chicos, no se los escucha, no se les induce a disfrutar de otras cosas y a cumplir también con sus obligaciones en el estudio, atendiendo a sus maestros y profesores. Por su parte, los docentes deben hacerse respetar, invitarlos a apagar sus celulares y pedirles que presten atención, que todo lo que aprendan, serán las herramientas para el futuro y la telefonía celular o la IA, tan de moda, bien utilizada será de gran ayuda para ellos, pero deben tener su propia inteligencia para que puedan pensar por sí mismos sin depender de la IA. El uso del celular está restringido en las escuelas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). La medida, conocida bajo la iniciativa de "Aulas Libres de Celulares", comenzó a aplicarse de manera gradual a partir del segundo semestre de 2024 y se terminó de profundizar por resolución del Ministerio de Educación de la Ciudad. La regulación alcanza tanto a colegios de gestión pública como privada y varía según el nivel educativo: En la provincia de Buenos Aires ya se había establecido la prohibición de celulares en las aulas, pero se generaron conflictos. Si bien todavía no se sabe cuándo regirá la medida, la entidad que nuclea a los colegios privados de todos el país reclamó que se establezcan mecanismos para permitir que cada establecimiento conserve la autonomía “para decidir si prohíbe su utilización o establece las condiciones para incorporarlos a su proyecto pedagógico”. Así lo explicó el secretario ejecutivo de la Asociación de Instituciones Educativas Privadas de Argentina (Aiepa), Martín Zurita. “El aspecto central es que las escuelas cuenten con respaldo legal y herramientas concretas para hacer cumplir sus decisiones. Una prohibición sin consecuencias claras ante su incumplimiento termina debilitando la autoridad institucional”, afirmó. A esta situación se sumó la preocupación por el crecimiento de las apuestas deportivas en menores de edad y el aumento de casos de uso de las deepfakes para difundir imágenes de estudiantes alteradas con inteligencia artificial para ser publicadas en sitios de pornografía, como ocurrió hace pocos días en el Colegio Modelo de Lomas. Por eso, tanto padres como instituciones avalan la regulación del uso de celulares en el horario escolar, aunque advierten que la medida no es suficiente para reducir el tiempo en pantalla, ni el impacto en la salud mental de los adolescentes, como tampoco alcanza para evitar que ocurran situaciones como las que plantea el deepfake. “Las escuelas son espacios de aprendizaje, socialización y construcción de límites. Pero no podemos olvidar que los celulares son dispositivos que llegan a las instituciones desde el entorno familiar, cuya responsabilidad también resulta fundamental”, apuntó Zurita. “Creemos que, como sociedad nos debemos un debate mucho más profundo sobre el impacto de las redes sociales en niños, adolescentes y también adultos. Es un desafío que excede ampliamente las paredes de la escuela”, sumó. El Senado bonaerense avanzó en la sanción de una ley que prohíbe a nivel provincial el uso de celulares en las aulas de instituciones de educación secundaria. Todo indica que la norma comenzará a regir el año que viene, aunque todavía no se sabe porque aún no fue publicada en el Boletín Oficial. Susana Espósito - 6051 caracteres – Jueves 15/10/26- |