OPCIONES DEL MENU
![]() Usted es el visitante |
Importante hallazgo arqueológico en San TelmoSan Telmo es el barrio más antiguo de la ciudad, donde vivió la clase alta de otros tiempos, hasta que la epidemia de fiebre amarilla forzó a las familias a abandonarlo y trasladarse a otros barrios de la zona norte, como Retiro y Recoleta.
Esta vivienda es una casa de las conocidas como "casas de patios". Cuenta con tres patios y estuvo usurpada por varios años, hasta que fue desalojada en marzo pasado y entonces comenzaron los trabajos que permitieron recuperar algunos objetos de gran valor, como una macuquina de plata, una pieza de ajedrez tallada en hueso y una cisterna que todavía no pudo ser excavada. Aparentemente, la moneda es la pieza más antigua encontrada allí. Las macuquinas fueron monedas acuñadas de manera artesanal a golpe de martillo durante el período colonial y se caracterizan por sus bordes irregulares y sus formas imperfectas. La pieza hallada en la excavación, posiblemente procedente de Lima o de Potosí por sus características, constituye una evidencia especialmente valiosa para los arqueólogos porque apareció en un nivel que permite remontar la ocupación del lugar al siglo XVIII.
Pero el pequeño soldado tiene un detalle que lo vuelve todavía más interesante: su vestimenta y sus rasgos podrían representar a un integrante del Regimiento de Pardos y Morenos, formado por negros libertos y mulatos y conformado a inicios de 1800. Por ahora, esa interpretación es una hipótesis abierta, pero la convierte en una pieza excepcional dentro de la arqueología urbana porteña. Según algunos documentos, cuando Juan de Garay hizo el reparto de tierras, alrededor de la actual Plaza de Mayo, uno de los primeros pobladores del lugar fue Alonso de Escobar y con el paso del tiempo pasó por distintos dueños, hasta que en 1925 la familia Blaquier la adaptó como inquilinato y, tres décadas después, pasó a manos de la Ciudad. En 1980 fue ocupada. El gobierno porteño recuperó la propiedad en julio del año pasado. En marzo comenzaron las tareas del equipo de expertos. En una recorrida por la propiedad, se observa un estado de conservación desigual, producto de las sucesivas modificaciones. En los ambientes conviven elementos antiguos con agregados posteriores, junto con paredes deterioradas y signos de humedad. Aun así, se mantienen puertas, pisos, techos y otros componentes de distintas épocas. El equipo que lleva adelante la investigación está encabezado por Horacio Padula, paleontólogo y subgerente de Patrimonio, junto con los arqueólogos Laura Sinka, Juan Dellepiane y Eva Bernat; la paleontóloga Julia D’Angelo; el guía de turismo Lucas Sosa; la museóloga y conservadora Maribel Blanco y el técnico preparador Sergio Collazo. En distintas etapas del trabajo también participa el equipo de georradar de la Dirección General de Antropología Urbana, que aporta herramientas para explorar tanto el subsuelo como las estructuras que quedaron expuestas. La primera estructura es una letrina ubicada dentro de una habitación del primer patio, tiene 1,82 metros de largo por un metro de ancho y fue construida con ladrillos unidos con barro. La excavación ya alcanza los seis metros y los mechinales, que son orificios en las paredes del pozo que sirven para sostener vigas de madera, continúan apareciendo en la tosca, lo que indica que hay más profundidad para avanzar. La presencia de una letrina en el que se interpreta como el primer patio sorprendió a los arqueólogos y llevó a revisar la organización original de la casa. El hallazgo plantea que, en una etapa temprana, el acceso principal pudo haber sido por las calles Alsina o Bolívar. En ese sector aparecieron mayólicas, porcelanas, lozas, vidrios y restos óseos que aportan datos sobre la alimentación de sus habitantes. Allí también fueron halladas la pieza de ajedrez y la macuquina. La segunda estructura cuenta otra parte de la historia relacionada con el manejo del agua, ya que se encuentra debajo de una habitación y fue construida con hileras de ladrillos y una cubierta abovedada. Es más grande que la primera y funcionaba como un sumidero de aguas servidas, donde desembocaba el agua proveniente de la cocina. El hallazgo permite reconstruir los distintos sistemas utilizados antes de la llegada del agua corriente. Había letrinas, pozos de balde que tomaban agua de la napa, aguateros que la recogían del Río de la Plata y, luego, cisternas destinadas a juntar agua de lluvia. Después de la epidemia de fiebre amarilla de 1871, fueron reemplazados por las obras de provisión de agua corriente. Muchas de las antiguas estructuras quedaron en desuso y terminaron convertidas en lugares de descarte, transformándose con el tiempo en depósitos arqueológicos. La cisterna es uno de los capítulos todavía abiertos de esta historia y se encuentra en otro sector de la casa que aún no pudo ser excavado debido a las dificultades de acceso y a las construcciones posteriores levantadas sobre ella. Los investigadores, sin embargo, ya identificaron una pequeña puerta que podría permitir el ingreso al lugar. Estiman, además, que tiene al menos cinco metros de profundidad desde el brocal hasta el nivel del agua que aún se acumula dentro y consideran que el líquido que permanece actualmente allí respondería principalmente a filtraciones, lluvias y otras entradas posteriores. Hoy, la propiedad pertenece al gobierno porteño y que está previsto que se convierta en una nueva sede del Museo de la Ciudad. Todo lo que se encuentra, se registra y se incorpora a inventarios y fichas de patrimonio. La mayor concentración de fragmentos recolectados se encuentra en la denominada “Estructura 1”, donde, a medida que aumenta la profundidad de la excavación, aparecen nuevos materiales y objetos. Para Padula, el potencial del sitio recién empieza a desplegarse. “Estamos empezando un proyecto”, explicó al referirse al futuro de la propiedad, que pertenece al gobierno porteño y que está previsto que se convierta en una nueva sede del Museo de la Ciudad. El funcionario remarcó que, además de las piezas, existe un interés especial en la conservación de las estructuras que están apareciendo: “Es una de las pocas veces que se encuentran estructuras arqueológicas y ya sabemos que eso se va a preservar”. Susana Espósito - 7013 caracteres – JUEVES 17/09/26 - Fuente consultada: LN |