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¿Qué tienen que ver los cambios clímáticos y la moda?Los fenómenos climáticos están generando serias consecuencias a nivel mundial, olas de frío polar, olas de calor extremo, terremotos, tsunami, huracanes y cada año se asentúan más.
Ahora, podemos recordar que en el verano de 1936, cuando una ola de calor dejó un saldo de miles de estadounidenses muertos, fue cuando el país reflexionó y tomó la decisión de legalizar los pantalones cortos y las camisetas o sudaderas, para apaciguar el calor. Resulta increíble que para vestirse de manera cómoda y fresca, hayan tenido que legalizar su uso. Aquel verano de 1936 fue, sin duda, infernal. A lo largo de ese verano, más de 11.000 estadounidenses y 1.000 canadienses perecieron a causa del calor o como consecuencia de él. El calor puede matarte de formas de lo más insólitas. Aunque no destruya tu cuerpo, podrías estar conduciendo, reventarte un neumático y, de repente, estrellarte contra un árbol. Ese tipo de cosas ocurrieron con frecuencia durante el verano de 1936. Las temperaturas extremas de aquel verano también dieron lugar a algo menos grave: las camisetas y los pantalones cortos se hicieron muy populares. Antes de eso, la gente estaba acostumbrada a vestirse con muchas capas y aunque los tejidos de verano eran más ligeros, seguían dando calor. Esa situación se toleraba la mayoría de los veranos: las temperaturas subían y todo el mundo ponía cara de dolor y lo aguantaba, sudando bajo abrigos y enaguas, chalecos y corsés, sombreros y guantes. Pero el verano de 1936 fue demasiado. Fue un verano en el que la gente falleció a causa de su elección de ropa. El invierno de 1935-1936 trajo consigo temperaturas casi imposibles de soportar, como los -60 grados (en Parshall, Dakota del Norte). En todo el país, cientos de estadounidenses murieron congelados en sus hogares y a principios de abril, 14 tornados azotaron el sureste de Estados Unidos de la noche a la mañana, causando la muerte de al menos 454 estadounidenses. Y luego, por supuesto, llegó el verano. Ya en primavera había indicios de que el verano podría ser caluroso: por todo el país la gente ya se desmayaba por el calor y acababa en los hospitales. En mayo se registraron las primeras muertes, pero nadie sabía a qué se enfrentaban hasta que el mercurio y el número de víctimas mortales empezaron a subir y parecían no tener fin. Tanto los estados como los territorios se vieron asolados. Desde Maine hasta Arizona, y desde Alaska hasta Alabama, prácticamente ninguna parte del país se libró del calor del verano. Algunos lugares salieron prácticamente ilesos: Wyoming y Colorado, gracias en parte a los vientos de montaña, se libraron bastante bien. La mayor parte de Florida, gracias a las brisas del océano, salió bien parada, y ayudó que sus ciudadanos estuvieran bastante acostumbrados al calor. Hawái, que por entonces era un territorio de EE. UU., tuvo que cerrar algunas escuelas en agosto debido al calor, pero, por lo demás, era un paraíso tropical. Sin embargo, en casi todos los demás lugares, los estadounidenses —y los canadienses— luchaban por sobrevivir. En Wichita, Kansas, por ejemplo, la temperatura máxima fue de 100ºF o más (aprox. 37.8º C) durante 20 días seguidos. Ese mismo mes, en agosto, Oklahoma City registró 22 días consecutivos con 100ºF o más. A principios de aquel verano, el 14 de julio, fue como si la Madre Naturaleza hubiera colocado todo el continente bajo una lupa gigante: más de 1.000 personas murieron oficialmente a causa del calor. Sin embargo, es probable que esa cifra fuera mucho mayor, debido a las muertes indirectas, como el reventón de neumático mencionado anteriormente. Al fin y al cabo, si el calor te lleva a buscar aire más fresco en el sótano y luego te caes por las escaleras, como le ocurrió a Frank Cress, un hombre de 74 años de Cincinnati, ¿fue el calor lo que le mató, o la mala suerte y la gravedad? Los forenses no siempre tenían claro qué indicar en el certificado de defunción. El 14 de julio de 1936, en un hospital de Detroit, un médico realizó 150 autopsias a víctimas del calor en un periodo de 36 horas (el día anterior, la Associated Press informó que, durante un periodo de 14 horas en Detroit, el calor estaba matando a los residentes a un ritmo de uno cada 10 minutos). En las Ciudades Gemelas, los periódicos afirmaban que se registraban tres muertes por minuto. El verano de 1936 tuvo un profundo impacto en el futuro del país, empezando por el aire acondicionado. Probablemente, este verano 2026, en Francia, genere el mismo impacto y recurran a instalar estos artefactos. Es importante resaltar que la ola de calor de 1936 también fue una de las primeras señales de alarma sobre el cambio climático. Clarence Mills, catedrático de medicina experimental de la Universidad de Cincinnati, estuvo a la vanguardia del debate sobre el cambio climático, aunque el término “cambio climático” apenas se utilizaba, si es que se utilizaba alguna vez. Sin embargo, el cambio más duradero provocado por la ola de calor de 1936 se produjo en la moda. Todo el mundo tiende a pensar en los años 60 como la década en la que la moda estadounidense se modernizó de verdad, con las camisetas teñidas al estilo “tie-dye” y los pantalones cortos de los jóvenes estadounidenses. Es cierto que la moda cambió drásticamente en aquellos años. Pero los hippies de los años 60 tenían padres que habían crecido en la década de 1930 —y esa fue la década en la que mucha gente, tanto jóvenes como mayores, animaba a sus compañeros a llevar mangas cortas y pantalones cortos cuando hacía calor. Susana Espósito - 6054 caracteres – Lunes 24/08/26 |