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    Desde 01/01/2016




    Concientización para prevenir un ACV

    El ACV se produce cuando una arteria cerebral que lleva sangre y oxígeno al cerebro se obstruye (ACV isquémico) o se rompe (ACV hemorrágico). La mayoría de los episodios, alrededor del 85%, son isquémicos, mientras que el 15% restante son hemorrágicos.

    ACVLa persona que lo sufre pasa, de un momento a otro, de estar bien a estar mal. “De repente, perdemos una función del cuerpo, podemos dejar de hablar, podemos perder la posibilidad de mover un brazo, de mover una pierna, tenemos muchas posibilidades de morirnos incluso, pero fundamentalmente tenemos posibilidades de quedar con una discapacidad permanente”, precisa Giner.

    “Una de cada cuatro personas va a tener un ACV en algún momento de su vida. Puede ser cualquiera, un familiar, un amigo, uno mismo”, dice el médico neurólogo Federico Giner, coordinador de la Red de TeleACV y Teleneurología de Urgencia de Mendoza, una de las provincias que en los últimos años tejió y aceitó redes para mejorar la atención de los ataques cerebrovasculares (ACV), la primera causa de discapacidad y una de las principales de mortalidad en Argentina y el mundo.

    Para el especialista, la buena noticia es que hay mucho por hacer para cambiar la historia de quienes lo sufren. "El problema es que esas cosas que tenemos para hacer dependen del tiempo”, señala y apunta que por cada minuto que transcurre sin recibir tratamiento se pierden dos millones de neuronas. “Eso se traduce en discapacidad, en la imposibilidad para retomar la vida normal.”

    Lo fundamental, según el neurólogo del Hospital Luis Carlos Lagomaggiore, es entender que se trata de “una enfermedad que no solo depende del hospital, sino que depende de todos, de que todos podamos detectar el síntoma a tiempo, que podamos activar la cadena de emergencia, llegar al hospital de forma adecuada y en el tiempo adecuado para recibir el tratamiento. Eso es lo que realmente cambia la historia”.

    Reconocer el o los síntomas de un ACV es el primer paso, el eslabón que inicia la cadena.

    Los síntomas principales de un ataque cerebral son un dolor de cabeza repentino y muy severo, no sentido nunca antes; debilidad o parálisis súbita en un brazo o la mitad del cuerpo y pérdida de la visión de un ojo o ambos; problemas para hablar o entender; vértigo, falta de coordinación, inestabilidad.

    En relación a eso, Giner sugiere una serie de pruebas ante la sospecha de que alguien esté sufriendo un ACV: “Si al pedirle que sonría observamos una asimetría en la cara, o al decirle que le levante los brazos no pueda levantar uno, o si no puede repetir una frase que le decimos o notamos que no habla bien, pensemos inmediatamente que es un ACV. No importa si el síntoma duró poquito o mucho, si es leve o intenso, si se produce hay que activar la cadena de emergencia inmediatamente”.

    Lo que importa del tiempo es que tiene que ser el menor tiempo posible, no esperar a ver si el síntoma pasa, no tomar una medicación a ver si se me calma. No hay lugar para eso, hay que activar la emergencia de forma inmediata. Es mejor activar de más que de menos, porque cuando activamos de menos algún paciente sufre las consecuencias y queda fuera del tratamiento.

    Lo ideal es llamar al número de emergencia local. Argentina es un país muy variado en cuanto a los sistemas de salud. Por ejemplo, nosotros en Mendoza tenemos el 911. Hay provincias que tienen el 107 (como CABA o GBA). Y PAMI tiene un número particular para emergencias (el 139). A veces, dependiendo de las localizaciones y ciertas circunstancias geográficas, lo mejor es ir a algún centro asistencial en el que se brinde tratamiento. Pero en ese caso, lo aconsejable es que sean centros preparados para tratar. El personal de emergencias y de la ambulancia ya sabe cuáles son. Por eso llamar al número de emergencias local siempre es la mejor opción.

    La presentación del PRONAC-ACV se realizó durante la VII Latin American Ministerial Meeting, organizada por la Global Stroke Alliance, que reúne a delegaciones de distintos países para presentar experiencias de políticas públicas implementadas en la región para combatir el ACV.

    El PRONAC-ACV, creado según la Resolución 609/2026 y sus anexos, establece un sistema federal para reducir la mortalidad y discapacidad causadas por el ACV. Funcionará bajo la órbita de la Dirección Nacional de Emergencias Sanitarias (DINESA) y busca garantizar el acceso homogéneo a tratamientos en todo el país y reducir las diferencias que existen en la atención entre distintas jurisdicciones.

    Uno de los ejes centrales es la creación del denominado Código ACV Nacional, un procedimiento estandarizado que deberá activarse ante la sospecha clínica de un ACV en servicios de emergencias, guardias o centros de atención primaria. El sistema se apoyará en una plataforma digital (Stroke app) con geolocalización que permitirá alertar en simultáneo a los centros de referencia para agilizar la atención.

    También establece una red federal de centros acreditados según su complejidad. Por un lado, los centros coordinadores regionales, con capacidad para realizar trombectomías mecánicas (un procedimiento mínimamente invasivo que permite extraer el coágulo y restaurar el flujo sanguíneo normal en la arteria afectada) y atención especializada las 24 horas; por otro, los centros asociados para ACV, preparados para realizar diagnósticos por imágenes y trombólisis intravenosa (la disolución del coágulo a través de la administración de medicación).

    Entre los estándares fijados se incluyen tiempos máximos para iniciar los tratamientos y define un sistema de coordinación regional para la derivación de pacientes.

    Además de la atención de la fase aguda, el programa contempla la continuidad del cuidado mediante cuatro módulos: atención prehospitalaria, tratamiento hospitalario, seguimiento posterior al alta y rehabilitación.


    Susana Espósito - 5830 caracteres – Miércoles 17/06/26 - Fuente: Buena Vida – Clarín