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Natalicio de un gran maestro y un "don Juan"El 15 de febrero de 1811 nació Domingo Faustino Sarmiento, en la provincia de San Juan, este domingo se cumplieron 215 años de su natalicio.
Conocido como el “Padre del Aula”, fue maestro, periodista, escritor, diplomático, ministro y presidente de la Nación en el período 1868 – 1874. A los quince años fundó su primera escuela en la provincia de San Luis, desempeñándose como maestro de un grupo de jóvenes que superaban su edad. Fundó el periódico “El Zonda”, en San Juan. De su obra literaria se destacan: Facundo (inspirado en el caudillo riojano, Facundo Quiroga) y Recuerdos de Provincia, de corte autobiográfico. Como gobernador de su provincia natal, decretó la ley de enseñanza primaria obligatoria. Durante su presidencia renovó el sistema educativo y fundó obras públicas que dieron al país un notable progreso. Falleció el 11 de septiembre de 1888 en Asunción del Paraguay, fecha en que se celebra el día del maestro y sus restos descansan en un mausoleo, en el Cementerio de Recoleta. Pero lo dicho hasta aquí es una breve síntesis de su vida pública y, tal vez, muchos lectores desconocen algunas anécdotas jugosas de su vida privada. A Sarmiento le gustaban mucho las mujeres y tuvo muchos amoríos. Si bien no era buen mozo, conquistaba por su inteligencia, su conversación y galantería. "En París compró una copia de la Venus de Milo, en cuya base hizo poner una inscripción: `A la grata memoria de las mujeres que me amaron y me ayudaron en la lucha por la existencia`", y agregó "Hay mujeres de la Biblia, están las mujeres de Shakespeare, las de Goethe. ¿Por qué no he de tener yo las mujeres de Sarmiento?". Su vida amorosa comienza con una joven chilena de 20 años llamada Jesús del Canto, a quien había conocido en Chile, en 1831, cuando trabajó como maestro en San Francisco del Monte. Ambos eran muy jóvenes y ese amor fugaz le dejó una hija. No se casaron, pero Sarmiento reconoció a la niña y le puso de nombre Faustina, luego la envió a San Juan para que su madre, doña Paula Albarracín, y sus hermanas la hicieran vivir con ellas y la educaran, porque la madre de la niña desapareció de la vida de Sarmiento. Faustina lo acompañó durante toda su vida; junto con ella y sus nietos Sarmiento pasó sus últimos días de vida en el Paraguay.
Sin embargo, el gran amor de su vida fue Aurelia Vélez Sársfield, hija de Dalmácio Vélez Sársfield, a quien había conocido cuando solo tenía 9 años y volvió a verla siendo ya adolescente. Ambos se gustaban pero también cada uno de ellos era casado. Ella casada con su primo, huyó de su casa y el esposo la acusó de adulterio. Sarmiento también se separó de Benita, con quien estuvo casado 14 años.
Ya avanzado en años Sarmiento, decidió partir a Paraguay, en busca de climas mejores para sus dolencias. A sus 77 años le escribió a Aurelia, "Venga al Paraguay y juntemos nuestros desencantos para ver sonriendo pasar la vida. Venga, que no sabe la bella durmiente lo que se pierde de su príncipe encantado." Aurelia partió al Paraguay y estuvo unos días con él, regresó luego a Buenos Aires, con la promesa de volver, pero ya no lo vería con vida, porque Sarmiento falleció en la madrugada del 11 de septiembre de 1888. Susana Espósito - 3875 caracteres – Lunes 16/02/24 |