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    Desde 01/01/2016




    La alegría de ganar un mundial
    y el salvajismo que empañó el festejo

    Desde el domingo 18, Argentina festeja con alegría el triunfo del seleccionado albiceleste, que se consagró como Campeón del Mundo y trajo el preciado trofeo, "LA COPA". Pero como es previsible, en nuestro país los festejos son sinónimo de vandalismo, violencia, alcohol, descontrol, delito y nada terminó como esperábamos.

    Rompen puerta para ingresar al Obelisco

    Una de cal y otra de arena: orgullo de ganar un mundial, bochorno por el comportamiento que se vio en los festejos y la falta de autoridad de quienes podían evitar el caos en que se convirtió la ciudad.

    Finalizado el Mundial y lejos de organizar la merecida recepción de los jugadores, hubo una desorganización total, tal vez porque lo único que piensan quienes debían haberse hecho cargo de hacerlo, están muy ocupados en candidatearse para las elecciones 2023 y lo único que hacen es sacarse los ojos por figurar en los primeros lugares de las listas. El sillón de Rivadavia es el preciado objeto de deseo, tanto o más que la copa que trajeron los futbolistas.

    Fue así que el oficialismo intentó, de todas las maneras posibles, forzar a la selección para que llevara la copa a la Casa Rosada y seguramente, el presidente soñaba con fundirse en un abrazo con los campeones, en el emblemático balcón, pero... la propuesta fue rechazada y se quedó con las ganas. Hasta Wado de Pedro, uno de los posibles candidatos a presidente por el Kirchnerismo, fue a recibirlos a Ezeiza y todos evitaron saludarlo.

    Es bien sabido que los futbolistas saben cuál es la situación del país y quisieron traernos una alegría, esa que perdimos por culpa de quienes manejan el destino de Argentina, pero además, en el caso de Messi, vale la pena recordar su donación de respiradores, en el peor momento de la pandemia, cuando morían muchos argentinos y retuvieron esos respiradores en la Aduana, inexplicablemente. Eso fue doloroso para él y para los argentinos y no podemos olvidarnos. Cómo después de eso podía pensarse en un abrazo con Alberto Fernández o alguien de su gobierno.

    La organización de los festejos fue paupérrima y hasta el martes al mediodía, cuando la caravana salió del predio de Ezeiza, nadie sabía cuál sería el recorrido. Los jugadores deseaban festejar con todos los argentinos y mostrar la copa que prometieron traernos, pero autopistas, puentes y todos los posibles lugares a los que se suponía que iban a llegar, se vieron colapsados y era imposible circular y mucho menos acceder a ellos.

    El calor agobiante no logró amedrentar el fervor de la gente que esperaba ansiosa, pero hubo varios incidentes, provocados por los desubicados de siempre, esos que lejos de festejar empañan cualquier celebración y no hubo autoridades que lo evitaran. Fue así que rompieron semáforos, techos del Metrobus y lo peor fue el ataque al Obelisco, al que le arrancaron las rejas que lo rodeaban, derribaron la puerta, ingresaron y subieron hasta la punta, para asomarse peligrosamente por las pequeñas ventanas que miran a los cuatro puntos cardinales, poniendo sus vidas en peligro. Cuando finalmente arribaron policías y bomberos, fueron atacados a botellazos y piedrazos, hiriendo a varios de ellos e incluso, Alberto Crescenti dijo que rompieron una ambulancia del SAME.

    Hincha cae desde un puenteVarios de los que treparon han caído de postes de luminarias, semáforos. techos e incluso dos jóvenes se tiraron de un puente con la intención de caer dentro del ómnibus que trasladaba a la Scaloneta. Uno lo logró y el otro rebotó en el vehículo y cayó al asfalto. Fue entonces cuando se decidió dar por finalizado el recorrido y los jugadores debieron ser sacados en helicópteros para trasladarlos al predio de Ezeiza, sobrevolando antes la ciudad, para que al menos la gente que hizo una larga vigilia se sintiera menos decepcionada.

    Demasiado alcohol y descontrol, demasiado vandalismo, robo de ruedas de autos, de una impresora en un banco, un cajero automático y una ciudad inundada de basura, fundamentalmente botellas de plástico y vidrio.

    Cantidad de personas en estado de ebriedad y otras con signos de haber consumido otro tipo de sustancias, que influyeron en varios incidentes.

    Cuándo aprenderemos a comportarnos en sociedad, a respetar los espacios públicos que son de todos y las autoridades a ocuparse de cumplir sus roles de funcionarios para los que los hemos votado, entre ellos, cuidar la seguridad y el Patrimonio que nos pertenece a todos. No finalizan un período y ya están pensando en el próximo.

    Cómo pueden tener credibilidad esos funcionarios que lejos de estar ocupándose de lo que deben, fueron a Qatar o estaban aquí, en medio de los festejos, saltando, cantando y haciendo la vista gorda como si nada estuviese ocurriendo.

    ¿Podrá manejar un país alguien que no pueden manejar una ciudad, una localidad, un evento, un velatorio (el de Maradona) y pretenden postularse para las presidenciales?


    Susana Espósito - Publicada el Miércoles 21/12/22 - 4869 caracteres